HOY TUS LABIOS SON BURDELES.


domingo 7 de febrero de 2010

Te lo dije, el pequeño desastre que origino.

Ella era todo lo contrario que podías imaginar. Tras un cuerpo decente y un par de copas en vena, podría volver loco hasta al hombre más cuerdo de la barra del bar. Se negaba. Toda su vida estuvo convencida de que nunca le tocaría a ella. Ella, por la que los tíos perdían el tiempo tras su escote rojo. La que se conocía cada baño de todos y cada uno de los garitos de Madrid. Azulejos, colores, espejos y demasiadas máquinas de condones. Pues todos sus esquemas habían desaparecido. Sábado por la noche y el juego no había hecho más que empezar. Hasta que apareció él. Con sus pantalones de siempre, sus zapatillas de deporte y su chaqueta azul. Es el típico tío que dirías, ¿de dónde me lo han sacado? Pues de un mercadillo de un suburbio londinense. Pero a ella le encantó. Muchas veces la mitad de nuestros actos se producen sin causa alguna. Porque se te cruzan en la mente y dices porque sí. Porque hoy me da a mi la gana. A ella esa noche le apetecía. Le necesitaba. En cierto modo, pensaba que se lo merecía. Tras mucho hombre con maletines de cuero, una siempre quiere una aventura y ella ya había elegido su presa. Juegos calientes en la barra y un par de ron's en el juego. Sólo quedaba apostar. Y a veces apostar demasiado te acaba saliendo muy caro. Y así fue. Que perdió todas sus fichas por un niñato que ni si quiera le igualaba la edad. Lo que hacen los caprichos. Por la que se peleaba cualquier hombre por una noche entretenida, se había caido al suelo con su propia realidad. Ya no había pintalabios en casas ocupadas y números de teléfono en cualquier black. Ahora solo le quedaba comerse sus palabras y ser incapaz de repetir: que encima de ser puta, te fuera a poner la cama.

jueves 4 de febrero de 2010

Baby get crazy.

Medio mundo está pendiente del desayuno que Zapatero ha tenido con Obama en Washington. La otra mitad se reparte entre el bienestar internacional, lavados de cara, operaciones de cirugia estética y demasiada hipocresía en pequeñas dosis repartidas en absolutamente todos y cada uno de los medios de comunicación. Yo, mientras tanto, sigo entre las cuatro mismas paredes que desde hace una semana me acompañan junto con grandes figuras como Descartes, Lorca, y Alfonso XII. Tras el nuevo hit de la historia española con música flamenca de fondo "María Cristina me quiere gobernar, y yo le sigo le sigo la corriente"; el mundo sigue su funcionamiento sin repararse en cosas que no tienen importancia. Yo sigo practicando mi inglés poco creible, junto con demasiadas integrales que ya me gustaría a mí que tuvieran pecas. Hace ya bastante tiempo se me ocurrió poner como estado del tuenti "WHO THE FUCK ARE ARCTIC MONKEYS?". Para mi asombro musical media humanidad, aparte de subirme las visitas al tuenti, se dedicó sin razón alguna a preguntarme fascinados porqué mi desconocimiento absolutos sobre un par de ingleses que sueñan con el mundo del mañana y otro directamente me tachaban de "ir de algo" sin ni si quiera conocer lo básico, lo que en ese momento significaba no conocer a los Arctic. Mañana dan un concierto, y creo que ninguno de semejantes gurús asistirá (aunque sí la familia de la aristocracia real al completo, eh? que no falta a "ningún" sarao de la música madrileña). Sí. Todo el mundo está pendiente de un día. 24 horas. ¡Aunque para mí menos! Mañana como otro día más la línea 5 me llevará hasta el colegio, y en vez de tener clase tendré exámenes. Inglés, matemáticas y química; con escasas horas de diferencia al momento tan esperado. Risas, y sobre todo con ellos. ¿Que no soy indie? No me dices nada nuevo. ¿Que no soy guay? Ni pretendo serlo. Sólo sé que yo tengo mi sitio. Y vosotros aún seguis en tierra de nadie.

viernes 29 de enero de 2010

Paleta de colores.

¿Una de estudio? Ella estudia tras la ventana de una mañana de viernes. De fondo todo suena como vampiros chupasangre (o a monos árticos a la vuelta de la esquina). Conciertos en el Nasti demasiado lejanos. Y alguna cerveza acompañanada de artistas poco conocidos. Luces de neón, despedidas amargas y sobre todo suficientes rayas blancas. Ironías en lata y demasiada filosofía barata en vena. O inyectada en el cerebro sin aguja alguna. Una vez más ésto sigue sin tener, lógica, estructura o fin alguno. "Cada vez, que me ves cruzo la pared, hago ¡chas! y aparezco a tu lado"

lunes 25 de enero de 2010

Maldita dulzura.

Dicen que cuando empiezas todo todo está desordenado. Qué avanzas a tientas. Perdida en una oscuridad que alomejor no es la tuya. Qué ni si quiera permite ver, pese a que pongas todo tu empeño. Pupilas dilatadas, y algo de éxtasis en vena. ¡Para, para! ¿Quién dijo que no nos gustara andar a tientas? En el fondo me encanta. Como dicen los suburbios burgueses, lo que viene siendo una tormenta nunca acaba sin una calma final. Que sí. Que estoy de exámenes y que intentar ir de un lado para otro no es tarea fácil. Pero ¿y qué? La vuelta a la vida sin hacer nada compensará estos días de encierro. Por lo visto gafas de pasta quiere tomarse un café conmigo. O ambos queremos. Lleega un momento en el que ya no sabes ni que pensar. Los recuerdos del colegio, vuelven enfundados en tardes con canciones de pereza, escondidos tras un par de mojitos demasiado calientes. Aquel 13 de junio, o aquel 7 de febrero. Que por volver a intentarlo no perderemos nada. Nuestras cabelleras teñidos brilarán al sol de canciones pasadas y recuerdos pasados por lluvia. Es lunes. No he tenido colegio (si algo bueno tiene la Iglesia, es hacer que junto con el patrón de los estudiantes, esta semana sólo tenga tres días de clase), me he tomado la hamburguesa más grande del mundo e inexplicablemente, soy feliz. ¿Una de Hola A Todo el Mundo?

jueves 21 de enero de 2010

Amanecer charlando con cara de locos.

Pasillos oscuros. En fin. Para que negarlo. Si el mundo es el suelo que pisan mis pies, estoy enterrada veinte metro bajo tierra. ¿Las razones? Desconocidas. O quizás miedo al conocimiento absoluto de ambas. Amaral toca en la sala Sol y aquí sigo enfrente del ordenador rememorando historias pasadas. Acabas. Terminadas en los posos de té, que nunca acabarían dictando mi futuro. Nadie escribe el destino. Aunque tú seas el único capaz de cambiarlo. Resignancia. Restos de stock. Él aparecia entre el resto del mundo. Una camiseta demasiado fea. Converse de segunda mano. Y su disco favorito en el ipod. Que eres mi droga más letal, y sigues sin darte cuenta. Sigo sentada. Hasta que el tío de mi vida, me cante algo bonito. Tú estás con quién puedes, yo al menos tengo caracter restringido.

domingo 17 de enero de 2010

Everybody knows you cried last night.

Buscabas sin saber. Mirabas sin entender. La realidad no es como te la pintan. Ni ahora ni en unos años. Cabezas pensantes en camisetas ajustadas. Zapatillas de colores en pies demasiado grandes. Me pillas de sorpresa. Le dije sin creer ni ser consciente aún de lo que se me venía encima. Después de eso, lo aceptas. Y aunque cambiarlo sea algo imposible, te mantienes al margen. Ellos eran fotomatones escondidos. Sofás rojos en salones de casa. Tazas de café tras intentos de libros fracasados. Canciones terminadas. Y 1999 que no dejaba de retumbar en cada esquina de su propia casa. Cada noche entrelazaban sentimientos tras postres demasiado calientes. Es una tontería lo sé. Pero no podía evitar que se rompiera algo dentro de mí al enterarme. Tenía miedo. De todo. De que pasara como siempre. Cuando mejor van las cosas más facilidades hay a que todo se derrumbe sin previo aviso. Seguían siendo utopias en lata. Y seguirán siendo pelos oscuros tras ojos escondidos. En el fondo era miedo, inseguridad. De que apagaran la luz y nada siguiera en su sitio. Pero no. Ya no. Todo sigue. El mundo va a seguir dando vueltas y sé cómo dar la talla. Fotos en Tirso de Molina, comprando tabaco cada tarde de Madrid. Es adicción. Puro vicio. Y cada día me gustan más. Ellos. Lo que fueron. Lo que son. Y lo que llegaran a ser en mi vida. Es raro, diferente. Pero.. ¿a que mola? La cuadratura del círculo.

martes 12 de enero de 2010

Chairs to sit and sidewalks to walk on.

"El lunes cuesta, el martes imposible sin tu voz". Y no podía quitarse esa frase de la cabeza. Lineas de metro que se entrecruzan en andenes. Metros sin fin que no dejan ver los ríos de gente. Mientras la ciudad se sumía en su rutina diaria, ella seguía en su burbuja mientras se sentaba en el metro. Llovía. Y hacía frío. Y pese a eso seguía llevando zapatillas. Según su madre por muchas capas que llevara no se iba a salvar del frío que helaba cada esquina de espacio. Nunca desayunaba y se llevaba una mandarina y una manzana para disimular su interés. De camino al metro sólo las farolas la acompañaban en su recorrido. Engañaba al estómago con el cigarrillo de las mañanas. Y aunque el frío se notara cuesta arriba, no se despegaba de su gorro naranja. Billetes de metro que vienen y van. Y en el vagón no cabe nadie. Proxima estación: Alonso Martinez. Y media población se mezcla entre abrigos de colores. Zapatillas de tela, y el ipod derrapa en Sidonie. Ella ha llegado al final del destino. Y saltan ellos. Leones. Dicen que hay canciones que marcan tu existencia. Que dejan recuerdos imborrables en la mente. Las que te hacen sonreir por viejos amigos o incluso las que tienes que llegar a borrar del reproductor por experiencias pasadas que no deseas volver. Quizás era orgullo, prejuicio, recuerdos, amistad o la voz que le decía que era una de las mejores canciones que había escuchado nunca. Llevaba una hora despierta. Martes. Día después de un día de nieve. Llueve y sigue sin llevar paraguas. Desperfectos claves. Ambulancias. Naves. Y hace ya mucho tiempo del 23 de diciembre. Y sin saber por qué. Le echa de menos. Sin razón lógica, médica o científica alguna. Hoy es su día. Y la calle Serrano tiene demasiados puntos de choque. Quizás, ¿mañana? O no. Somos bichos raros, lentos y asustados.